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Bambi Kino

"En resumen... la Cafeína produce Disfunción Eréctil en un periódo relativamente corto de tiempo..."

La sustancia de la luz

20 · 20 · 2014

Tomé la cámara y salí a caminar. En la noche me encanta mirar las luces de los focos durante horas. Al observarlas me doy cuenta que las admiro. Más que a muchas personas. Tienen constancia y temple, seguridad inmutable en cada segundo en que emiten ese resplandor que se difumina cuando uno entrecierra los ojos y que se siente como si avanzara transportándose en el vacío.

Las miro cuando me siento decepcionado. Puedo confiar en las luces, supongo. Me duele notar que confío más en las luces que de personas en las que desearía confiar. Esperaba confiar en ella pero no se pudo. No es que me haya engañado. Sencillamente nunca, en ningún momento, pude sentir que le importo. Entonces, no puedo confiar en ella. Es duro que quieras o esperes dejar todo tu ser sobre alguien y luego no poder hacerlo. Es como si todo de pronto se estuviera sosteniendo solo en la nada de tu persona. ¿Quién puede sostener todo por si mismo y al mismo tiempo tratar de hacer como que eso no necesita ser sostenido?

Foto. Me gustaría avanzar por el sendero que marcan las luces solo para saber en que terminan. Yo creo que terminan cuando se acaba y uno se cae a la calle. Pero debe ser lindo.

Lo escribo y me siento feliz. Después se me pasa y sigo caminando. No soy poeta después de todo. En realidad no soy nada pero me gusta sentir que soy sensible al punto de poder expresarlo en forma de que otros lo comprendan pero la verdad es que los demás no son capaces de notar que soy profundo. O de que creo ser profundo.

Los demás no tienen la habilidad de notarme. En ninguna forma. Los demás existen, yo no. Eso pienso mientras camino con la cámara. La decepción me hace estragos en la conciencia y me hace llegar a creer que solo levito por la tierra. Quizás si cruzo en rojo y pasa un auto no me pase nada. Me atraviese como si estuviera hecho de las mismas luces que emanan de los focos. Tal vez me gustan tanto las luces porque estoy hecho de ese material lo que a su vez hace que las personas no puedan sentirme. A lo mejor me ven, pero no les interesa que yo esté allí. Ni siquiera soy un fantasma, no puedo ocultar mi presencia, solo que la gente ha decidido ignorarme.

Creo que es momento de volver a casa y ver las fotografías. Si sigo caminando me transformaré realmente en luz. No sé si sea tan malo.

La verdad es que no tengo ganas de ver las fotos. Dejo la cámara en alguna parte, despejo mi cama y me acuesto solo para dormir como si fuera lo último que tengo que hacer en la vida. Pero no puedo dormir mucho, lo final en mi existencia debe ser más corto de lo que me gustaría.

Ya es jueves. Ayer era miércoles.

Empiezo a mirar las fotos y me encuentro con que son todas iguales. No, no es la misma toma, pero son todas iguales. Sale una persona en todas las fotos y en todas ellas sale esa persona. Una mujer. Pelo largo, claro. Y está sonriendo. Sonríe más que cualquier otro que haya visto antes. Y me sorprendo, porque es totalmente diferente a mi. Es totalmente diferente a lo que yo puedo hacer. La miro y siento una incapacidad terrible. Es como ver a Maradona haciendo un gol, pensar en ti mismo tratando de hacer ese gol y en como de pronto la pelota en tus pies se transforma en una sandía.

Imprimo una foto y la pego en la pared que da a mi escritorio. La miro todos los días durante una semana.

Es viernes. Ayer era martes.

Me duele pensar en que nunca la veré. Y la observo con atención durante muchos minutos seguidos. La vida de ella en esa foto me transmite vida a mi mismo, que no tengo. Recuerden que estoy hecho de luz o de aquello de lo que la luz esté hecha. Yo no lo sé. Podrían investigarme, ¿saben? Pero la luz no tiene vida. Parece tenerla pero en realidad está vacía, solo cumple un propósito, es ignorada y luego fluye hasta desaparecer. La fuente constante de luz es lo único que permanece. Pero yo no sé cual es mi fuente originaria. Ahora mi fuente es la foto. Si la foto desaparece yo dejaría de existir. Si la encuentro ¿se cumpliría mi propósito? ¿Entonces voy a fluir hasta desaparecer?

Ahora me debería preguntar si quiero permanecer. Pero la verdad es que no lo sé. Quiero permanecer junto a la foto. También quiero encontrarla pero tengo miedo de dejar la foto.

Es sábado. Ayer era lunes.

Decido salir del encierro, pero guardo la foto en mi libreta. Así que técnicamente me está siempre acompañando aunque no la puedo ver en cada momento. Imagino que un tipo que camina de noche mirando un impreso debe ser lo más extraño de la comuna. Imagino que a los demás tampoco le importa. Porque estoy hecho de aquello que emana la luz y la gente no puede concentrarse en mi. Al final dejo de imaginar y solo camino. Mi plan es recorrer por donde saqué las fotos y tratar de encontrarla hasta que logre verla sonreír. Soy un genio mundial de la estrategia. Si fuese conocido se pelearían por mi en cualquier campaña de marketing.

Me gustaría describir el maravilloso recorrido que emprendí en busca de aquella musa inspiradora pero la realidad es que fue una perdida de tiempo ya que no vi ningún rastro de ella. Imaginé que si sacaba fotos saldría en estas tomas aunque no fue así. Naturalmente. ¿Era necesario invocarla de alguna manera? ¿Tendría que repetir exactamente la misma rutina de la primera vez para que algún inmenso engranaje del universo empezara a moverse y de pronto la mostrara ante mi? ¿Me estoy volviendo loco? ¿Guardé la leche abierta en el refrigerador?

Esta última estúpida pregunta cobraría mucho sentido después. Pero sí, me estaba volviendo loco por encontrarla. De todas formas volví a casa y guardé la leche abierta en el refrigerador. Al día siguiente notaría que no sirvió de nada porque ya estaba rancia.

Es domingo. Ayer también era domingo.

Estaba fumando y yo nunca lo había hecho. Solo lo hacía para matar el tiempo y porque de pronto inventé la teoría de que la esencia de la luz era incontaminable. No fue cierto, el dolor de garganta es horrible y rápidamente me hice adicto. Creo que he comido menos pero sigo teniendo un pequeño estómago como de niño africano rodeado de moscas. Abrí por lo mismo el refrigerador y vi la leche rancia. Lleva mucho tiempo allí y cada vez que la observo siento el deseo de conservarla. Y lo hago. Pero esta vez la vuelvo a mirar.

Y lo recuerdo. De pronto vuelvo a mirar la foto que guardé en mi libreta con la mujer sonriendo y descubro que ya no está. Solo se ve un foco lleno de luz emitiéndose más allá porque la exposición de la cámara fue amplia. La mujer fue quien me vendió la leche. Sonriendo. Es probable que esa sonrisa también viniera fluyendo como la luz y es por ello que se quedo impregnada fuertemente en mi retina al punto de ponerla en cada foto. No fui capaz de recordarla por el shock.

Ahora se que debo volver a buscarla. Pero me siento decepcionado. ¿Y si ella también es de la sustancia que forma la luz? Debería encontrar el punto de reunión en que la luz es capaz de existir y no solo de ser observada.

Tengo miedo de que si la vuelvo a ver de nuevo olvide. O tengo miedo de que si la toco nos fundamos y ya no seamos nada, solo luz. También tengo miedo de que si ella es actualmente mi fuente ya no tendré nada que sostenga mi fluir.

Primero debo encontrar mi fuente verdadera. Eso decido.

Anónimo ha dicho: cuales son los 15 números ganadores

24 9 89 12 45 445 6 225 2225 3 1125 11125 15 5625 55626

- Estaba más pesado de un lado (?).
- La mano me la prestó Cruz-Johnson. (en Aula Magna USACH)

- Estaba más pesado de un lado (?).
- La mano me la prestó Cruz-Johnson. (en Aula Magna USACH)