No recuerdo donde escuché esa máxima, deformación de una aún más conocida, pero tiene toda la razón. Llevo unos 3 meses trabajando seriamente como freelance y la variedad de clientes con los que me he topado rozan lo utópico. Probablemente esto me sorprende porque recién estoy saliendo al mundo, como me diría por ahí un familiar.
Pero seré breve (aprovechando el lanzamiento de este sitio en tumblr, ideal para dejar de vender humo con “artículos” enormes). Cuando uno recién parte con un flujo relativamente importante de clientes suele tentarse a aceptar todo lo que llega por el vil y sucio dinero. Evidentemente empiezas a calcular como estará la cuenta una vez pagan y la emoción es enorme, pero hay que cuidar el trabajo y la salud mental también. Charla con tu posible cliente antes de aceptar el trabajo y deja en claro los puntos para después no tener problemas, dolores de cabeza, discusiones enormes y hasta descalificaciones.
¿Qué problemas pueden surgir? Evidentemente en torno al timing y decisiones de diseño y diagramación, en general cosas que tengan que ver integramente con tu labor y con la capacidad de optar por lo mejor como experto en la materia. Aunque como sabemos el cliente siempre tiene la última palabra al respecto es importante dejarle en claro que tu debes proponer. Por último siempre puedes maquillar las cosas y hacerle parecer que finalmente él es quien ha dado tan maravillosa idea.
Seamos diseñadores, publicistas, programadores, etc. es importante no dejar que nadie desprecie nuestro trabajo. Claro, nosotros tenemos el deber de explicar nuestras decisiones al respecto para que quede claro que no hicimos algo solo porque se ve bonito o porque me gusta, sino más bien porque trabajamos con un concepto, porque hay una idea detrás de todo y está respaldada por algo. Habitualmente una buena explicación, saber venderla en el fondo, basta con un cliente.
Como dije, el problema surge cuando hay clientes más “duros de mollera”, por ello hay que hablar antes con quien pregunta por nuestro trabajo y dejar las cosas bien en claro con respecto al método de trabajo. Hacer las preguntas correspondientes no es una muestra de desconfianza ni una falta de respeto, no estás tratando con un amigo, es importante ser amable pero no por ello ingenuo.