Luli es el pueblo
Lo que tiene el paro es que uno pasa mucho tiempo en la casa. En Portada es un vicio en la tarde y escuchar a Pamela Jiles es un pequeño placer. Mucho de lo que dice hay que filtralo desde su locura y otras buscar entenderlas desde lo implícito de sus declaraciones. Es cosa de notar su favor hacia Luli y su descontento con todo lo que hace Adriana. Sí, esa comparación tan banal, común y carente de sentido fuera de la farándula se transforma en una analogía de la sociedad.
Porque Luli es el pueblo. Luli empezó sin nada y lo quería todo. Luli no tenía nada y el querer ser como el resto la impulsó a llegar a donde está, a poder irse de vacaciones a una playa paradisiaca al extranjero. Luli es el pueblo, empieza a tener más cosas y a sentir que está surgiendo, pero no es feliz. No sabe lo que es realmente la felicidad y vive bajo la presiones de la sociedad de tener más y más para poder llegar a sentirse satisfecho. Es como pillarse la cola.
Ella no lo sabe, pero Luli es el pueblo, es el pueblo que vive bajo una ilusión impuesta de que la acumulación es el fin máximo de su existencia, de que lo mejor es destacar de esa manera y no saber que vive bajo un yugo: uno moral, económico y político desde más arriba. Porque Luli vive de lo que otros piensan de ella, vive bajo este yugo.